El reloj del general Belgrano fue robado del Museo Histórico Nacional

La pieza, fabricada en oro, fue la que el prócer entregó en su lecho de muerte a su médico, el escocés José Redhead, como pago de honorarios ante la carencia de otros recursos económicos. La reliquia desapareció durante el fin de semana de una vitrina del museo que está ubicado en el barrio de San Telmo.
Desconocidos robaron el sábado el reloj del general Manuel Belgrano que se exhibía en el Museo Histórico Nacional, según informaron hoy fuentes policiales y de la sala. La pieza, fabricada en oro, fue la que el prócer entregó en su lecho de muerte a su médico, el escocés José Redhead, como pago de honorarios ante la carencia de otros recursos económicos, por lo que constituye un símbolo de la abnegación de Belgrano. La ausencia de la invaluable reliquia fue notada por las autoridades del museo en la noche del sábado, cuando la sala estuvo abierta al público de 11 a 18, como todos los días salvo los lunes, reveló una fuente de la sala. Se trata de un reloj de bolsillo con cadena que constituía toda la fortuna del héroe de la Independencia al momento de su deceso como consecuencia de la hidropesía, el 20 de junio de 1820, pocos días después de cumplir 50 años. Pese a su destacada participación en la guerra de la independencia, Belgrano falleció sin bienes materiales en la misma casa del 430 de la avenida que hoy lleva su nombre, en la que había nacido y que perteneciera a su padre comerciante. La Asamblea del año XIII lo había premiado con 40.000 pesos por sus victorias contra las fuerzas realistas, que este abogado y militar patriota donó para la construcción de escuelas públicas en Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy y la hoy boliviana Tarija. Su pobreza al morir era tal que la lápida de su tumba fue improvisada con el mármol de una cómoda de su hermano Miguel. El gobierno le debía 18 meses de sueldo. El reloj, que está detenido a las 9, desapareció de una vitrina del museo enclavado en el Parque Lezama, en el barrio de San Telmo. El director de la sala, José Antonio Pérez Gollán, quien hizo la denuncia ante la comisaría 14a., tiene previsto informar hoy por la mañana. Clarin
Museo Historico Nacional en Parque Lezama, Buenos Aires
EDITORIAL DE CLARIN
Indignante robo del reloj de Belgrano
El robo del reloj de Manuel Belgrano en el Museo Histórico Nacional, además de un delito es una verdadera afrenta a la cultura argentina y un signo de indignidad difícil de comprender.El robo y tráfico de bienes culturales de valor tanto económico como simbólico, está extendido en la Argentina y en todo el mundo. Los móviles de este tipo de delito son la posibilidad de obtener dinero y, para el comprador, la de disfrutar en forma individual de un bien que era de acceso generalizado.En el caso del robo del reloj de Belgrano se puede comprender la primera motivación, por más baja y delictiva que resulte, pero no la segunda. Y esto último porque es imposible imaginar cómo alguien puede encontrar satisfacción en la posesión ilegal de la pertenencia de una persona heroica que pasó a ser un símbolo del patriotismo y la honestidad, y que usó el reloj para pagar al médico que lo atendió antes de morir porque, sin recursos, era el único bien del que disponía.Se trata, en suma, de una pérdida cultural y de un daño simbólico importante. Las autoridades deben extremar los esfuerzos para recuperar la pieza y, en previsión, reforzar los resguardos de seguridad en los museos.El robo del reloj de Belgrano —el único bien con el que contaba el prócer antes de su muerte— es, además de un delito, una afrenta a la cultura argentina. Es necesario hacer esfuerzos para recuperar la pieza y mejorar la seguridad en los museos.
"Lo siento como un atraco a mi persona"
Lo dijo Félix Luna cuando se enteró

Visiblemente conmocionado por la noticia, Félix Luna fustigó a los responsables del robo y los instó a devolver la pieza histórica. En diálogo con LA NACION, el destacado historiador, escritor y periodista dijo: "Es doblemente lamentable lo que ocurrió. El reloj es patrimonio de la cultura nacional; lo siento como un atraco a mi persona". Félix Luna agregó que "el reloj tiene un valor simbólico excepcional, ya que fue con lo que Manuel Belgrano le pagó a su médico en su extraña pobreza al momento de morir". Indignado y con bronca por la noticia del robo del reloj de bolsillo de Manuel Belgrano, el historiador agregó: "Es un golpe al acervo nacional. El objetivo será venderlo, pero deben saber que vale muy poco en términos económicos. Espero que quienes se lo llevaron lo devuelvan cuanto antes en aras de la cultura y del patrimonio nacional". Historia del reloj Los historiadores coinciden en que el general Manuel Belgrano, después de una vida de total entrega y servicio a la patria, murió a los 50 años en absoluta pobreza. Un día antes de su fallecimiento, rodeado de sus hermanos y unos pocos amigos, Belgrano le había pagado a su médico, el escocés José Redhead, con el único bien que tenía: el reloj de bolsillo de oro. Este fue un regalo del rey Jorge III de Inglaterra, agregaron los historiadores. "Doctor Redhead, le debo honorarios de mucho tiempo, y para pagarle no tengo más que esto, le dijo, y extrajo debajo de su almohada el reloj de oro." Esa fue la conversación que mantuvo Belgrano con su médico, según Juan José Cresto, ex director del Museo Histórico Nacional y presidente de la Academia Argentina de la Historia. Belgrano había llegado a Buenos Aires desde Tucumán, donde estaba enfermo de hidropesía, una patología que se caracteriza por la retención de líquidos en los tejidos y por lo que tuvo que dejar el mando del Ejército del Norte. Para viajar a Buenos Aires le pidió dinero al entonces gobernador tucumano, Bernabé Aráoz, quien se lo negó. Fue su amigo José Balbín el que le prestó dinero para volver. "Muero tan pobre que no tengo con qué pagarle el dinero que usted me prestó, pero no lo perderá. El gobierno me debe algunos miles de pesos de mis sueldos, y luego de que el país se tranquilice se los pagarán a mi albacea, quien queda encargado de satisfacer la demanda." Así le dijo Belgrano a Balbín poco antes de morir, según transcribió Jorge Perrone en el Diario de la Historia Argentina. Pocos años antes, Belgrano cobró 40.000 pesos en oro en compensación por su lucha revolucionaria en Jujuy, Tucumán y Salta, suma que donó para la construcción de cuatro escuelas en esa región, pero ese dinero fue desviado a otros fines. Su pobreza al morir era tal que la lápida de su tumba fue improvisada con el mármol de una cómoda de su hermano Miguel. Por ese entonces, el gobierno le debía 18 meses de sueldo. La Nacion 3/7/07

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